Tres herramientas básicas y cómo sacarles partido

Aunque sobre el papel los profesionales de la traducción dominamos los idiomas con los que trabajamos, no es de extrañar que en ciertas ocasiones un texto nos sea muy ajeno. Y es que no somos especialistas en todo ni dominamos todos los tipos de lenguaje. Esa primera sensación de pesadez producida al vernos obligados a parar cada poco para documentarnos nos atrapa, y a veces es realmente difícil mantener la calma y seguir unos estándares de calidad rigurosos. Es muy posible que ese comienzo tan arduo se vaya aligerando según avancemos en el texto; ya habremos cogido el tono y el tipo de lenguaje. Incluso en textos más generales habrá que pararse en algún momento. No pasa nada…