Tres herramientas básicas y cómo sacarles partido

Aunque sobre el papel los profesionales de la traducción dominamos los idiomas con los que trabajamos, no es de extrañar que en ciertas ocasiones un texto nos sea muy ajeno. Y es que no somos especialistas en todo ni dominamos todos los tipos de lenguaje. Esa primera sensación de pesadez producida al vernos obligados a parar cada poco para documentarnos nos atrapa, y a veces es realmente difícil mantener la calma y seguir unos estándares de calidad rigurosos. Es muy posible que ese comienzo tan arduo se vaya aligerando según avancemos en el texto; ya habremos cogido el tono y el tipo de lenguaje. Incluso en textos más generales habrá que pararse en algún momento. No pasa nada. Hay que asegurarse de que todo, incluso los detalles más pequeños queden plasmados. A veces nos confiamos y damos cosas por supuesto erróneamente; ¡eso no puede pasar! Ante la más mínima duda, debemos documentarnos.

Sin duda es más fácil advertir que dar soluciones; intentemos ahora repasar algunos de los procedimientos con 3 herramientas básicas que a mí me funcionan.

  1. La fundeu. Ante la incapacidad de la RAE de abordar todas las dudas que surgían en torno al uso del español, esta ha derivado dichas funciones a la fundéu (Fundación del Español Urgente). Hay muchas consultas ya resueltas en su web, pero en el improbable caso de que la tuya no lo esté siempre puedes realizar una consulta y tardarán muy poco en contestarte.
  2. Linguee es una página web que empareja textos originales con su traducción y a través de una búsqueda (por palabra, expresión, frase etc.) te muestra extractos de textos que las contienen y cómo se han traducido. No todo se traduce profesionalmente, y aunque se hayan utilizado los medios adecuados, los traductores también somos humanos y podemos equivocarnos. Yo lo utilizo como una primera guía, para coger ideas sobre posibles soluciones lingüísticas en las que luego ahondar. Si en el margen izquierdo aparece un símbolo de advertencia, esa traducción no será muy fiable. Por contra, europa.eu y eur-lex.europa.eu sí que lo son, no suelen equivocarse. En tales casos yo simplemente hago una breve comprobación en Google para ver si el término se ajusta al texto fuente.
  3. Google es una fuente de sabiduría saturada y sin depurar. Para seleccionar información de calidad es importante discernir cuáles son fuentes oficiales y para reducir el número de resultados los operadores booleanos, caracteres especiales que atribuyen reglas a la búsqueda, resultan bastante útiles. Algunos son las comillas para encerrar la frase o palabras que queremos que aparezcan juntas y en el mismo orden. Otro truco es utilizar el booleano ext.:, lo que te permite filtrar por extensión. Para un campo de cierta exigencia técnica recomiendo buscar archivos pdf, además de los numerosos glosarios específicos que puedes encontrar con esta extensión. Quizás te cueste encontrar ese término en cuestión, pero como suelen ser documentos más detallados ayudan a familiarizarse con el vocabulario y resolverte dudas que puedan aparecer más adelante en la traducción. Por otro lado, tenemos la técnica por comparación: se introduce el término en la lengua fuente y se observan cómo se define. A continuación, se hace lo mismo con nuestras opciones de traducción y si constata si alguna de estas coincide con la definición del término fuente. La misma operación se puede llevar a cabo con Google imágenes, especialmente para conceptos tangibles: objetos, plantas, animales, maquinaria, materiales etc.

Estas estrategias son transversales, pero en la mayoría de las ocasiones no son suficientes. Necesitaremos valernos de glosarios específicos, diccionarios técnicos y diccionarios generales online (Word reference como diccionario bilingüe y Merriam Weber como diccionario de inglés son mis favoritos), fuentes en línea especializadas (IATE para jurídico, Cosnauta para médica, el buscador de terminología de Microsoft para informática o incluso la búsqueda terminológica de ProZ). Y como siempre, por encima de todo debe regir nuestro sentido común.

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